El Ministerio de Economía, Industria y Comercio y la Asociación Empresarial para el Desarrollo, en el marco de la firma del Convenio de Cooperación entre ambas entidades, llevó a cabo una conferencia el día 02 de noviembre en el Hotel Crowne Plaza Corobicí.
Alrededor de 90 personas entre empresarios, representantes de las entidades públicas y otros, el señor Jorge Reyes, Director del Centro IDEARSE para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa, de la Universidad Anáhuac, México, impartió la conferencia bajo el tema:
“La Aceleración de las PYME a través de la Responsabilidad Social Empresarial”El MEIC como agente de cambio para el mejoramiento de la competitividad de las PYME considera de suma importancia la incorporación de la Responsabilidad Social Empresarial; la cual es una nueva forma de hacer negocios, donde la empresa gestiona sus operaciones en forma sostenible, en lo económico, social y ambiental.
Palabras en actividad: “La Aceleración de las PYME a través de la Responsabilidad Social Empresarial” 02 de noviembre 2009Por Velia Govaere Viceministra de EconomíaLa necesidad de ser socialmente responsable
Muchos de nosotros crecimos en un ambiente intelectual universitario que se alimentaba de dos falsos paradigmas: El marxista y el liberal. El primero nos decía que entre los trabajadores y los empresarios sólo existía una oposición radical de intereses. Era el paradigma de la lucha de clases. El otro, el liberal, nos decía que la ganancia era el único objetivo de una empresa. El primero invitaba a la confrontación. El segundo al egoísmo. Para el liberalismo las empresas tenían que ver el bien común como resultado mágico de su búsqueda de su propio provecho, de su egoísta búsqueda de ganancias.
Desde esos dogmas ideológicos hemos caminado un largo trecho. En Berlín cayo un muro. Ahora necesitamos que otro muro caiga también dentro de nuestras empresas. Debemos situarnos más allá de la confrontación y más allá del egoísmo. El pequeño empresario costarricense sabe perfectamente que sólo puede sobrevivir si crea lealtad y solidaridad con sus colaboradores. La pequeña empresa sabe que necesita construir un ambiente cercano, casi familiar, de identidad entre empleados y empleadores. Ya no podemos seguir viviendo bajo los viejos paradigmas de la lucha de clases y de la búsqueda exclusiva de la ganancia. Para progresar, una Pyme necesita también echar raíces en su entorno comunal y social, contribuyendo al bienestar de todos.
Muchas empresas grandes o multinacionales ven la responsabilidad social empresarial como una opción que facilita sus negocios porque mejora su imagen. Es cierto, pero, para la pequeña empresa nacional es algo mucho más importante que eso, es ya una necesidad de supervivencia: Si la Pyme no desarrolla comunidad de intereses con sus empleados, pierde la solidaridad humana, el compromiso y la lealtad indispensables para salir adelante en momentos de crisis. La Pyme sabe que si no logra tener un impacto en el bienestar de sus comunidades, arriesga dejar que se enturbie el entorno social en que vive, lo que puede hacer imposible su propio progreso.
La responsabilidad social empresarial es una filosofía de gestión administrativa, una política empresarial ligada al mejoramiento de la imagen de una firma, una forma de ganar clientes y mejorar la marca de una empresa. Hasta ahí se demostraría simplemente que hacer obras buenas rinde siempre buenos frutos. Eso es cierto, pero no lo es todo. Queda por entender que las Pymes sólo pueden sobrevivir si las actividades económicas que realizan son llevadas a cabo de tal manera que se defienda y se mejore el ambiente humano en el que se desenvuelven. Una Pyme puede progresar solo si actúa de tal forma que no degrade el ambiente natural y social.
El entorno social y natural forma parte de las responsabilidades empresariales propias de una Pyme en cualquier giro de negocios. ¿Hasta dónde podría llegar una pequeña empresa de manufactura si en su entorno crece la deserción escolar, aumenta la inseguridad, crecen el descontento y amenaza el consumo y la distribución de drogas? ¿Hasta dónde puede crecer una empresa agrícola si se agotan y si se contaminan sus fuentes de agua? Esto también es válido para las grandes empresas. ¿Hasta dónde podría progresar inclusive una gran empresa como INTEL, en Costa Rica, si se viera amenazada a diario la seguridad personal de sus dirigentes y si ella misma no contribuyera al desarrollo del personal técnico que necesita emplear y al progreso del parque empresarial que la abastece?
Con la RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL todas las empresas han aprendido a ser cívicamente responsables, a contribuir activamente al bien común, dentro y fuera de su gestión de negocios. Todo esto significa participación y liderazgo en grupos de carácter social, significa participación de la empresa apoyando proyectos gubernamentales orientados al bien común, significa apoyar proyectos educativos, de salud, de protección ambiental, de promoción del empleo y del bienestar y seguridad de los trabajadores.
Es verdad que ser socialmente responsable es ser también inteligentemente rentable. Es verdad que las empresas que adaptan esta filosofía de trabajo agregan mayor valor a su imagen, los consumidores aprenden a reconocer sus acciones y pueden desarrollar un mayor nivel de lealtad a sus marcas. Los trabajadores de una empresa donde así se actúe desarrollan mayor compromiso, visten con más orgullo la camiseta de su marca y permanecen vinculados a ella por más tiempo. Todo eso es verdad y nos llevaría a decir que se debería ser socialmente responsable hasta por egoísmo.
Una empresa socialmente responsable estimula la participación de sus trabajadores en la toma de decisiones, no fomenta el subempleo, elimina prácticas discriminatorias y brinda una remuneración justa. Una empresa socialmente responsable se preocupa por la conservación de los recursos naturales, incorpora la protección ambiental en todos sus procesos y asegura para sí misma y para todos poder seguir haciendo negocios en un entorno sano, sostenible y renovable. Y todo eso le beneficia también en sus ganancias.
Todo eso es verdad. Ser socialmente responsable es una actitud de empresa que es incluso conveniente por sus propios intereses. Pero también es algo más: Ya no es una opción. Ya es una necesidad. La empresa que no es socialmente responsable no podrá sobrevivir. La empresa que sea indiferente a su entorno, interno o externo, no llegará muy lejos. La política laboral, social y ambiental es ya asunto de todos. Ser socialmente responsable es una necesidad con la que tenemos que aprender a vivir y la debemos incorporar en todo lo que hacemos. Toda empresa que vea los temas sociales y ambientales como cosa ajena está condenada. Esos son temas que ya no se pueden dejar de forma despreocupada en manos exclusivas de las instituciones del Estado. La Filantropía es buena y digna de encomio. Pero la responsabilidad social empresarial va más allá. Es mucho más que tener una visión loable y caritativa pero que se queda externa a la propia vida de una empresa. De lo que se trata con la responsabilidad social empresarial es de incorporar a la propia vida de la empresa, a su actividad y a sus productos, la trascendencia de contribuir a la construcción de una mejor sociedad y de un mejor futuro para todos.
Auguro en estas jornadas que esta conciencia cale muy hondo sobre todo en la empresa que más necesita ser socialmente responsable: Nuestras queridas y vigorosas PYMES, porque en ellas descansan nuestras mejores esperanzas de equidad en una patria solidaria.
Muchas gracias.
Conferencia